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Estableció el Consejo Técnico de la Contaduría Pública, que aunque la ley 795 de 2003 no considera los servicios funerarios una actividad aseguradora, para efectos de presentar la información financiera la entidad deberá ceñirse a lo estipulado en la NIIF 4 (contrato de seguros). Según las Normas Internacionales de Información Financiera NIIF, el contrato de seguro hace referencia a un evento en que se pueda afectar de forma adversa al tenedor del contrato, y la incertidumbre que se cubre mediante la transferencia del riesgo de seguro es la esencia de ese contrato. En el caso concreto, existe un evento futuro incierto que es el momento en que se producirá la muerte del beneficiario del contrato, situación por la cual accederá a los servicios de las honras fúnebres según las condiciones acordadas.  Seguir leyendo

Fuente: Consejo Técnico de la Contaduría Pública